Emprender para cambiar el mundo: proyectos que nacen de un problema real

Cuando pensamos en emprendimiento, muchas veces imaginamos una idea innovadora, una empresa tecnológica o un producto capaz de conquistar el mercado. Sin embargo, algunos de los proyectos más valiosos no comienzan con una gran idea, sino con una pregunta mucho más sencilla:

¿Qué problema podemos ayudar a resolver?

Observar una necesidad, comprender a las personas afectadas y buscar una solución útil es el punto de partida del emprendimiento con impacto social. Una forma de emprender que no mide el éxito únicamente por los beneficios económicos, sino también por su capacidad para mejorar la vida de las personas y transformar el entorno.

Porque emprender también puede significar cuidar el planeta, reducir desigualdades, mejorar la convivencia o dar respuesta a necesidades que todavía no están suficientemente atendidas.

Los buenos proyectos comienzan observando

Antes de pensar en una solución, es necesario aprender a mirar.

En nuestro día a día convivimos con numerosos problemas que, por habituales, pueden llegar a parecernos inevitables: el desperdicio de alimentos, la contaminación, la soledad de las personas mayores, las dificultades de accesibilidad, la desigualdad educativa o la falta de espacios de juego.

Una persona con mentalidad emprendedora no se limita a aceptar estas situaciones. Las observa, se hace preguntas e intenta comprender por qué ocurren.

¿Qué personas están afectadas?
¿Qué necesitan realmente?
¿Qué soluciones existen ya?
¿Por qué no son suficientes?
¿Qué podríamos hacer de manera diferente?

Esta mirada permite detectar oportunidades para generar cambios. No se trata de inventar algo sorprendente porque sí, sino de encontrar una respuesta útil para una necesidad concreta.

Del problema real a la solución

Uno de los errores más frecuentes al emprender es enamorarse de una idea antes de comprobar si responde a una necesidad real.

Podemos imaginar un producto muy original, diseñarlo con entusiasmo y dedicarle muchas horas. Pero, si no resulta útil para nadie, difícilmente se convertirá en un proyecto viable.

El emprendimiento social propone recorrer el camino contrario: comenzar por el problema, no por la solución.

Para ello, es fundamental hablar con las personas afectadas, escuchar sus experiencias y comprender su contexto. Solo después podemos empezar a imaginar posibles respuestas.

Por ejemplo, si queremos reducir el desperdicio alimentario, no basta con crear una aplicación. Primero tendremos que investigar dónde se produce ese desperdicio, cuáles son sus causas y qué dificultades encuentran familias, comercios o restaurantes para evitarlo.

La solución puede ser tecnológica, pero también educativa, organizativa o comunitaria. Lo importante es que responda de verdad al problema detectado.

¿Qué es el emprendimiento con impacto social?

Un proyecto de impacto social busca generar una mejora positiva y medible en la sociedad o en el medioambiente. Puede hacerlo mediante un producto, un servicio, una campaña, una iniciativa comunitaria o un nuevo modelo de negocio.

No significa renunciar a la viabilidad económica. Para que un proyecto pueda mantenerse en el tiempo y ampliar su impacto, necesita recursos, organización y un modelo sostenible.

La diferencia está en que el beneficio económico no es su único objetivo. También se pregunta qué cambio quiere conseguir y cómo puede comprobar que realmente lo está generando.

Un proyecto de impacto social puede proponerse, por ejemplo:

  • Facilitar la inclusión de personas con discapacidad.
  • Reducir el consumo de plástico.
  • Acercar la educación a entornos vulnerables.
  • Combatir la soledad no deseada.
  • Promover hábitos de vida saludables.
  • Reutilizar materiales que normalmente se desechan.
  • Mejorar la convivencia en un barrio o en un centro educativo.

Cada uno de estos desafíos puede convertirse en el punto de partida de una iniciativa emprendedora.

El impacto no depende del tamaño del proyecto

A veces pensamos que cambiar el mundo exige desarrollar una iniciativa enorme. Sin embargo, muchos proyectos transformadores comienzan intentando mejorar una realidad cercana.

Un grupo de estudiantes que organiza un sistema para reutilizar el material escolar está generando impacto. También lo hace quien diseña un juego inclusivo, propone una campaña contra el acoso, crea una solución para ahorrar agua en el colegio o pone en marcha una red de acompañamiento para personas mayores.

Estas iniciativas quizá no resuelvan un problema global de manera inmediata, pero enseñan algo fundamental: que nuestras acciones pueden influir en el entorno.

Cuando los niños y jóvenes identifican una necesidad cercana y participan en su solución, dejan de sentirse simples espectadores. Descubren que pueden tomar la iniciativa, movilizar a otras personas y contribuir a mejorar su comunidad.

Esa sensación de capacidad es uno de los aprendizajes más valiosos de la educación emprendedora.

Escuchar antes de actuar

El emprendimiento social requiere empatía, pero no basta con imaginar lo que otras personas necesitan. Es necesario preguntar y escuchar.

En ocasiones, diseñamos soluciones desde nuestra propia perspectiva sin contar con quienes viven el problema. Esto puede llevarnos a crear propuestas bienintencionadas, pero poco útiles o alejadas de la realidad.

Por eso, antes de actuar, los jóvenes deben aprender a investigar:

  • Hablar con las personas implicadas.
  • Observar cómo viven esa situación.
  • Escuchar sus dificultades y prioridades.
  • Contrastar diferentes puntos de vista.
  • Probar la solución y recoger opiniones.
  • Realizar cambios a partir de lo aprendido.

Este proceso les ayuda a comprender que emprender no consiste en imponer una idea, sino en construir una respuesta junto a las personas que la utilizarán.

Equivocarse también forma parte del impacto

Los proyectos con propósito no nacen perfectos. Una solución puede no funcionar como esperábamos, resultar demasiado compleja o no generar el efecto deseado.

Lejos de ser un fracaso, estos resultados ofrecen información muy valiosa. Permiten revisar las hipótesis, detectar errores y mejorar la propuesta.

Aprender a emprender implica entender que una primera versión es solo el comienzo. Después hay que probar, medir, escuchar y volver a intentarlo.

En los proyectos de impacto social, además, es importante evaluar si la iniciativa está consiguiendo el cambio que perseguía. No basta con tener buenas intenciones.

Si el objetivo era reducir residuos, ¿cuántos se han evitado?
Si buscábamos mejorar la convivencia, ¿qué ha cambiado?
Si queríamos ayudar a un determinado colectivo, ¿la solución responde realmente a sus necesidades?

Medir el impacto permite tomar mejores decisiones y comprobar si el proyecto está avanzando en la dirección adecuada.

Emprender también es asumir responsabilidades

Desarrollar una iniciativa con impacto social obliga a pensar en las consecuencias de nuestras decisiones.

¿De dónde proceden los materiales que utilizamos?
¿Nuestro producto es accesible para todas las personas?
¿Estamos comunicando de manera respetuosa?
¿La solución podría generar algún efecto negativo inesperado?
¿Podemos mantener el proyecto a largo plazo?

Estas preguntas ayudan a los jóvenes a comprender que emprender no consiste únicamente en detectar una oportunidad, sino también en asumir la responsabilidad de cómo se desarrolla.

El objetivo no es crear proyectos perfectos, sino formar personas capaces de tomar decisiones más conscientes y de tener en cuenta tanto sus necesidades como las de los demás.

Educar a jóvenes capaces de transformar su entorno

Trabajar el emprendimiento social en el aula permite desarrollar competencias esenciales como la creatividad, la empatía, el pensamiento crítico, la comunicación, la colaboración y la capacidad para resolver problemas.

Pero también aporta un aprendizaje todavía más profundo: ayuda a los jóvenes a comprender que los problemas sociales y medioambientales no son realidades completamente ajenas sobre las que no pueden intervenir.

Pueden observarlas, analizarlas y proponer alternativas.

En MBA Kids entendemos la educación emprendedora como una forma de preparar a niños y jóvenes para convertir sus ideas en acciones. No se trata únicamente de enseñarles a poner en marcha una empresa, sino de ayudarles a descubrir qué pueden aportar a su comunidad.

Porque los proyectos capaces de cambiar el mundo no siempre nacen de una idea extraordinaria. Muchas veces comienzan cuando alguien observa un problema cotidiano y decide no mirar hacia otro lado.

¿Una escuela dónde enseñan a emprender a los niños? MBA Kids es esto y mucho más

¡Volvemos a salir en la revista Emprendedores!

En esta ocasión, entrevistan a Jose Antonio Martínez Amat, cofundador de MBA Kids; dónde profundiza en el modelo MBA Kids que busca transmitir conocimientos transversales claves para el futuro profesional y personal de sus alumnos, en ámbitos como el emprendimiento, las finanzas y la inteligencia emocional.

Descubre la entrevista completa AQUÍ.

MBA Kids avanza en su modelo educativo cerrando un acuerdo con CICAE

La Asociación de Colegios Privados e Independientes CICAE ha anunciado un acuerdo de colaboración con la startup MBA Kids, pionera en extraescolares de emprendimiento para niños y niñas en España.

 

El objetivo de este acuerdo anunciado por CICAE y MBA Kids es impulsar la educación basada en el emprendimiento y los valores empresariales entre niños y jóvenes de toda España a través de los 56 centros educativos que forman parte de la asociación.

MBA Kids es una startup española nacida en 2021 que ha experimentado un notable crecimiento y un importante éxito al ser pionera en el desarrollo de talleres y programas de emprendimiento para niños de entre 7 y 12 años. Fundada por dos jóvenes empresarios muy comprometidos con los valores empresariales, esta empresa se encuentra actualmente en plena expansión mediante colaboradores y franquiciados, estando ya presente en 4 provincias (Granada, Jaén, Almería y Madrid) y con nuevas aperturas previstas en Madrid, Alicante, Sevilla y A Coruña, entre otras.

A través de este acuerdo con CICAE, MBA Kids va a ofrecer a los centros educativos talleres extraescolares basados en competencias y valores propias del mundo empresarial, así como formación y programas de emprendimiento a medida. Todos los talleres que forman parte del catálogo de MBA Kids han sido desarrollados en colaboración con profesionales de reconocido prestigio en cada área, sumando, además, aportaciones de altos directivos/as empresariales. La diversión, la innovación en los materiales que forman parte de la metodología y la implicación de las familias, son algunas de las claves del éxito de MBA Kids.

Entre los talleres más conocidos de MBA Kids está el taller «Despega!», un programa mediante el cual los niños desarrollan un producto y una empresa de cero, grabando incluso un anuncio y acabando en una divertidísima feria empresarial, y el programa de «Pensamiento Financiero», desarrollado en colaboración con una educadora de la CNMV, entre otros.

Según señala Gabriel Castellano, presidente de CICAE: «Estamos encantados de colaborar con MBA Kids, pues su propuesta de valor a los centros educativos está en línea con los objetivos de la organización y la apuesta constante que hacemos por la innovación en la educación».

Los fundadores de MBA Kids por su parte se muestran entusiasmados con el respaldo de CICAE y las posibilidades que este acuerdo les brinda: «Queremos tratar de forma especial a los centros educativos de CICAE, pues tener MBA Kids entre sus extraescolares les puede aportar un valor diferencial y de prestigio con respecto a otros centros que no tienen programas de este tipo».

El compromiso de MBA Kids con el emprendimiento y la difusión de la cultura empresarial ha llevado a este pionero proyecto educativo a un gran reconocimiento, hoy materializado en este acuerdo con CICAE. «Cubrimos una demanda existente por parte de las familias que quieren que sus hijos adquieran competencias que son transversales para la vida, pero que a su vez son fundamentales para un mejor futuro profesional que se vislumbra cada vez más complejo y competitivo.»

MBA Kids retoma su actividad en Almería junto a SEK Alborán con un nuevo taller sobre Pensamiento Financiero

MBA Kids, la primera escuela de negocios para niños y niñas de España, está presente en Almería desde mayo de 2022 de la mano de Sek Alborán. Esta escuela de emprendedores tiene ya presencia en cuatro ciudades de Andalucía en tan solo 1 año, estando también a punto de abrir su primera franquicia en Madrid.

 

De esta manera, Sek Alboran es uno de los exclusivos centros de España dónde MBA Kids está desarrollando sus talleres para niños y niñas de entre 7-12 años con los que pretende sembrar en ellos valores y competencias empresariales que los conviertan en mejores profesionales el día de mañana.

Sek   Alborán   conscientes de  la importancia de incentivar la cultura emprendedora entre sus alumnos   tuvo   claro que   MBA   Kids debía desarrollar sus talleres en el colegio. 

Tras el éxito del Taller Despega, que se celebró en mayo, dónde los alumnos pudieron convertirse en emprendedores creando su propia empresa y su producto desde cero para venderlo en una feria empresarial dónde participaron los padres; lanzan un
nuevo taller sobre Pensamiento Financiero que se celebrará los días 26 y 27 de enero.

Como nos explica Jose Antonio Martínez Amat, socio y fundador de MBA Kids, “los alumnos aprenderán conceptos financieros básicos siguiendo siempre la dinámica MBA Kids, en la que todo se aprende mediante juegos, dinámicas de grupo, fomentando la creatividad y la comunicación, así como avivando habilidades como el liderazgo, la planificación y la organización”.

El papel activo de padres y madres es otro de los puntos fuertes de la metodología planteada. Así, MBA Kids, se convierte en una experiencia familiar que pretende dejar huella entre familias y estudiantes tanto en lo vivido como en lo aprendido.