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El experimento del puzzle o por qué no debemos alabar su inteligencia, sino su esfuerzo

En MBA Kids nos apasiona descubrir cómo aprenden los niños y qué pequeñas acciones pueden marcar una gran diferencia en su desarrollo. Hoy queremos hablarte de un experimento fascinante que cambió la manera en que entendemos la motivación infantil: el experimento del puzzle de Carol Dweck, psicóloga de la Universidad de Stanford y creadora del concepto de mentalidad de crecimiento (growth mindset).

El experimento

Dweck reunió a un grupo de niños y les propuso resolver una serie de puzzles. Todos recibieron los mismos retos, pero al terminar, los investigadores los dividieron en dos grupos, elogiándolos de manera diferente:

  • Al primer grupo se les dijo: “¡Qué inteligentes sois!”
  • Al segundo grupo se les dijo: “¡Qué bien trabajasteis! ¡Os esforzasteis mucho!”

Después, los niños podían elegir entre hacer un puzzle fácil (que sabían que resolverían sin problema) o uno más difícil (que les haría pensar y aprender algo nuevo).

¿El resultado?
Los niños que habían sido elogiados por su inteligencia prefirieron los puzzles fáciles, temiendo equivocarse y “dejar de parecer inteligentes”.
En cambio, los que habían sido elogiados por su esfuerzo eligieron los retos más difíciles, demostrando mayor curiosidad, perseverancia y disfrute del aprendizaje.

¿Qué nos enseña este experimento?

El mensaje es claro:
cuando alabamos la inteligencia, fomentamos el miedo al error. Cuando valoramos el esfuerzo, cultivamos la valentía para aprender.

Los niños necesitan entender que su cerebro es como un músculo, que crece y se fortalece con la práctica, el desafío y la constancia. Si les enseñamos que el esfuerzo es parte natural del aprendizaje, desarrollarán una mentalidad de crecimiento que los acompañará toda la vida.

Cómo aplicar esto en casa o en el aula

Aquí te dejamos algunas frases que puedes usar para fomentar el esfuerzo:

  • “Me encanta cómo seguiste intentando resolverlo.”
  • “¡Has mejorado un montón desde la última vez!”
  • “Cuéntame cómo lo hiciste, quiero entender tu proceso.”
  • “Fue difícil, pero no te rendiste. ¡Eso es lo que importa!”

Evita frases como:

  • “Eres tan inteligente.”
  • “Qué rápido lo hiciste.”
    Estas pueden reforzar una mentalidad fija, donde el niño cree que el talento es algo que se tiene o no se tiene.

En MBA Kids lo vemos cada día

En nuestros talleres y programas, fomentamos el aprendizaje basado en la curiosidad, el esfuerzo y la superación personal. Los niños descubren que equivocarse no es fracasar, sino una oportunidad para aprender y mejorar.

Porque al final, más allá de los logros y las notas, lo que realmente prepara a un niño para el futuro es la capacidad de intentarlo una y otra vez, con entusiasmo y confianza en sí mismo.

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